¿Matan las escuelas la creatividad?

Vídeo

Hace unos días nos presentaron en clase un vídeo muy interesante que quiero compartir. Se trata de una conferencia del experto en creatividad e innovación, Sir Ken Robinson sobre la importancia de la creatividad para los retos de nuestro siglo. En dicha conferencia, Robinson deja una idea clara: debemos de crear un sistema educativo que nutra (en lugar de socavar) la creatividad.

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Me gustaría destacar algunas ideas que me parecen relevantes y que me ayudan a comprender por qué falla la escuela.

Robinson, destaca tres temas relacionados con la educación:

  • La extraordinaria evidencia creativa del ser humano.
  • El no saber qué va a pasar en un futuro, ni siquiera inmediato y, sin embargo, estamos formando y educando a los niños para ese futuro.
  • La extraordinaria capacidad que tienen los niños para innovar, la cual se está desperdiciando.

Creo que nadie puede dudar de que todos los niños tienen un tremendo talento que no es aprovechado, sino todo lo contrario.

Y una razón puede ser debida a que en la escuela, como ya mencioné en una entrada anterior (“Por qué falla la escuela“), se presta más atención a lo académico, a que el niño apruebe unos exámenes, apartándole descaradamente de aquello que le gusta, como puede ser el arte, la música o la danza, con el argumento de que eso no le servirá para conseguir un trabajo cuando sea adulto. Esto tiene como consecuencia el no poder sacarle partido al gran talento y creatividad de los niños, lo que nos lleva a que el niño no se sienta valorado o que perciba que no destaca en nada. Algo que creo que debería alarmarnos y plantearnos que algo va mal.

El resultado es que estamos educando a los niños fuera de sus capacidades creativas. No tenemos en cuenta, como señala Robinson, que la creatividad es tan importante en la educación como la alfabetización, y debemos tratarla con la misma importancia.

Por otro lado, los niños, en un primer momento, no tienen miedo a equivocarse, pero en el sistema educativo el error es lo peor que el niño puede hacer, lo único que conseguiremos con esto es que el niño cuando llega a ser adulto, haya perdido esa capacidad y no estén preparados para equivocarse, de modo que nunca llegarán a hacer nada original, no se atreverán, por miedo a cometer un error.

Nuestro sistema educativo se basa en la idea de capacidad académica, y la razón de esto es que fue inventado por y para satisfacer las necesidades de la industrialización.

Pero en la actualidad, los títulos universitarios no tienen el valor que tenían anteriormente. Antes si poseías un título tenías trabajo, pero ahora esto no es suficiente. Se trata de un proceso al que Robinson se refiere como “inflación académica”, e indica que la estructura de la educación está cambiando, y que por lo tanto, tenemos que cambiar radicalmente nuestra visión de la inteligencia.

En relación con la inteligencia, Robinson señala tres aspectos sobre ella:

  • Es diversa: pensamos el mundo en todas las formas en que experimentamos (pensamos visualmente, en sonidos, incluso en cuanto al movimiento)
  • Es dinámica: el cerebro no está dividido en compartimentos. Todo él interactúa para crear, exponer, imaginar. De hecho, la creatividad, la cual define como “el proceso de tener ideas originales que tienen valor”, la mayoría de las veces no se logra sino por medio de la interacción de diferentes formas disciplinarias de ver las cosas.
  • Es distintiva: hay que moverse para pensar.

Por otra parte, Robinson sostiene que debemos adoptar una nueva concepción de la ecología humana, una en la que empezamos a reconstituir nuestra concepción de la riqueza de la capacidad humana. Nuestro sistema educativo ha socavado nuestras mentes de la misma forma que hemos socavado la tierra, para un determinado producto, y para el futuro, ya no nos servirá.

No nos puede quedar duda alguna de que nuestro sistema educativo actual es obsoleto, ya que está basado en necesidades de la industrialización y no del mundo actual.

A los niños les educamos de cintura para arriba; se potencia el hemisferio izquierdo del cerebro y se margina las asignaturas artísticas y creativas del hemisferio derecho.

Como ya recalqué en la entrada “Por qué falla la escuela”, se continua con un método tradicional, donde se enseñan a los niños procedimientos estandarizados; es decir, todos deben hacer los mismo en el mismo momento y todos tienen la obligación de obtener el mismo resultado y si no es así, se le dirá al niño una y otra vez que se ha equivocado

Entonces me planteo si esto tiene sentido, es decir, de qué sirve educar a todos los niños por igual y que sean reproductores de todo lo que les enseña su profesor, privándoles de hacer lo que a ellos realmente les gusta. ¿Dónde queda la creatividad e imaginación que tiene el niño? ¿Realmente les estamos preparando para el día de mañana?

Creo que la escuela no da oportunidades para que los niños desarrollen su creatividad, su potencial, consiguiendo que en un momento dado el niño decida dejar de hacer algo que realmente le gusta para no equivocarse.

Por lo tanto, nuestra tarea con los niños debe ser educar a la totalidad de su ser, para que puedan enfrentarse a todas las situaciones que se les presenten en un futuro, permitirles hacer aquello que les gusta, que sean felices. Si no hacemos esto, creo que nuestra labor en la escuela no habrá servido de nada.

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